History

Desde finales del s. XVIII, existen registros de la actividad vinivitícola en la casa solariega de la familia Feliu en Porreres. En 1790 se empezó a producir vino en el celler ubicado en el subterráneo abovedado del edificio sito en la calle de’n Feliu del municipio.

El celler, como tantos otros, que han ido desapareciendo durante el último siglo está construido bajo bóvedas de marés que descansan sobre esbeltas columnas del mismo material, con paredes de tierra compacta, vestigio de una laboriosa cava manual. Semejante construcción dota al entorno de una apariencia casi eclesiástica, más cuando, sobre la misma descansaba una capilla y la biblioteca familiar.

 

Las  “botas congrenyades“, barricas de gran volumen, hechas generalmente de encina (Quercus ilex, variedad autóctona de roble), y montadas dentro de la propia bodega se sucedían a lo largo de las paredes, alineadas, maximizando el espacio, y ofreciendo un aspecto imponente al visitante.

Hasta finales de siglo XIX la producción de vino a partir de uvas procedentes de las viñas de las fincas de la familia, de Son Dagueta, Son Drago, Son Barbut, y terrenos aledaños, tuvo una continuidad consistente, truncada por la epidemia filoxérica, que diezmó la producción de uva en toda la isla tras su paso por la Europa continental.

Durante  los siguientes 100 años, el celler de Ca’n Feliu quedó como testigo  de la degradación de una actividad que había aportado mucho a la economía mallorquina en el pasado, y cuya resurrección parecía compleja, más aún, cuando los terrenos de donde se habían arrancado las viñas, estaban poblados, en su mayoría, por almendros, olivos y algarrobos.

Circunstancialmente, Carlos Feliu, tras haber terminado sus estudios de agronomía en Lérida, y haberlos complementado durante 2 años en EEUU, inició  en 1999 una siembra de viña en la Finca de Son Dagueta de un modo casi experimental, que con el paso del tiempo se ha convertido en lo que es en la actualidad la bodega de Ca’n Feliu, ubicada, a día de hoy, en la misma finca.

La visión inicial, de un cultivo cuidadoso, al máximo, con la tierra y el entorno, es lo que derivó en la certificación ecológica en el año 2004 y en la máxima certificación, en cuanto a la sostenibilidad de los procesos agrícolas y medioambientales, así como a las técnicas de vinificación, la certificación  biodinámica Deméter en el año 2010.

Actualmente, son 18 las hectáreas dedicadas al cultivo de la viña,  con una florida representación de variedades tintas y blancas, autóctonas e internacionales. La producción está entorno a los 60.000 litros de vino al año y con un rendimiento entre los 4.500 y 5.000 Kg. de uva por hectárea, en función de la variedad.

En la unidad productiva se incluye también el cultivo del olivo y otros árboles frutales, así como una explotación ganadera propia que permite la elaboración de compost, como elemento fertilizador de los cultivos.

Se vendimia exclusivamente a mano. Sólo se trabaja con levaduras y flora autóctonas, cuidando al máximo el aporte del entorno medioambiental propio.

Desde que empezó su andadura en 2004, la bodega Ca’n Feliu únicamente ha elaborado vinos con los sellos de calidad:

Vi de la Terra Illes Balears (hasta 2006)

Vi de la Terra de Mallorca

Vino Ecológico: Certificado CBPAE desde 1998

Vino Biodinámico: Certificado DEMETER. Desde 2011